Educación financiera, una necesidad.

Por: Mauricio Reyes Martínez, Finanzas CONNEG. Master en Impuestos y Administración con Especialidad en Finanzas, actualmente se desempeña como Socio Director de Consultoría EDN, Consultor y Coach de Negocios y Dirección con más de veinte años de experiencia, Conferencista y Catedrático.

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La educación financiera debe ser tratada en todos los niveles de gobierno con la seriedad y atención que el tema requiere. La Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) y el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) practicaron hace un par de años una Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, que tenía como objetivo generar información sobre cómo los mexicanos utilizan y ahorran sus recursos económicos.

La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) dice que “la educación financiera es el proceso mediante el cual los individuos adquieren una mejor comprensión de los conceptos y productos financieros, y desarrollan las habilidades necesarias para tomar decisiones informadas, evaluar riesgos y oportunidades financieras para mejorar su bienestar”.

 

En México la encuesta que llevó a cabo la CNBV y el Inegi buscaba concentrar una media de población económicamente activa de diversos extractos sociales, enfocados principalmente a detectar el uso del ahorro, crédito y los seguros de los mexicanos, encontrando los canales financieros para llegar a ellas y si estos eran formales o informales. En la muestra se detecta que el 70% de los encuestados estaban trabajando y sus ingresos mensuales promedio eran de $5,000 pesos.

 

Los resultados son prácticamente asombrosos, ya que sólo el 20% de la población llevan un registro de sus gastos mensuales, pero cuando nos enfrentamos al tema de la necesidad de los recursos para cubrir alguna emergencia económica, el 67% busca subsanarla con préstamos entre particulares o empeñando algún bien, y sólo el 35% utiliza sus ahorros para realizar dicha actividad. Esto, lamentablemente, lacera la economía, por tener que pagar altos costos de financiamiento.

 

El ahorro se ha fomentado en las últimas décadas, por el incentivo que las organizaciones ofrecen a sus empleados al aportar un porcentaje adicional de lo que el empleado decida ahorrar. Por lo tanto, si analizamos las encuestas realizadas por el Inegi, vemos que el 38% de la población nacional ahorra, y un 61% de estos lo hacen vía nómina.

 

¿Para qué ahorramos? La columna anterior, dejé una pregunta al aire, ¿tenemos que tener mucho dinero para invertir? La realidad es que no, pero ¿qué significa invertir?, y ¿qué diferencia tiene con el ahorro? Invertir es destinar un recurso monetario con la finalidad de adquirir un activo financiero (acciones) o tangible (casa, terreno, etc.) y obtener un beneficio a cambio de un riesgo. El ahorro, por otro lado, guarda un recurso económico a cambio de un precio o ganancia que se denomina interés, con el menor riesgo posible.

 

En México, como observamos en los resultados de la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera, no tenemos unos hábitos que fomenten el control de gastos personales, mucho menos una educación financiera que promueva el ahorro y la inversión para cubrir necesidades futuras. Trabajemos personalmente en crear hábitos que puedan favorecer nuestro crecimiento.  En CONNEG, te apoyamos y orientamos en promover prácticas adecuadas para que tu empresa crezca, escríbeme, estoy atento a tus comentarios mauricio@edn.com.mx

 

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